Assassin's Creed se construyó alrededor de una idea que permite a la serie cambiar constantemente de escenario: hacer viajar al jugador por diferentes periodos históricos mientras continúa el conflicto entre Asesinos y Templarios.
El Renacimiento italiano, el Caribe, la Revolución estadounidense, el París de la Revolución francesa, la Inglaterra victoriana, el antiguo Egipto, Grecia, el mundo vikingo y Japón se convierten en mucho más que simples decorados. Cada época modifica las ciudades que se pueden explorar, las formas de desplazarse, los combates y, progresivamente, la propia estructura de los juegos.
Reunidos, estos episodios muestran la evolución de la serie a lo largo del tiempo: desde los primeros juegos muy centrados en el sigilo urbano hasta los enormes mundos abiertos de las entregas más recientes, pasando por numerosas transformaciones intermedias de la fórmula.