Presentación
Watch Dogs establece su primer terreno de juego en un Chicago controlado en gran medida por infraestructuras digitales interconectadas. Aiden Pearce puede manipular cámaras, sistemas de seguridad, semáforos o dispositivos urbanos para observar su entorno e intervenir sin tener que enfrentarse siempre directamente a sus adversarios. El hackeo se convierte así en una mecánica integrada en la exploración, las persecuciones y la infiltración.
Watch Dogs 2 traslada esta idea al área de la bahía de San Francisco y adopta un enfoque más colectivo alrededor de Marcus Holloway y el grupo DedSec. Las posibilidades de hackeo se amplían, los drones adquieren mayor importancia y los sistemas de la ciudad pueden combinarse de forma más libre. El juego pone más énfasis en la experimentación y transforma el entorno conectado en una auténtica caja de herramientas.
Watch Dogs: Legion traslada finalmente la serie a un Londres de un futuro cercano y modifica profundamente el papel del protagonista al permitir reclutar a numerosos habitantes de la ciudad. Cada personaje aporta sus propias capacidades y limitaciones, mientras que el hackeo, la infiltración y el control de las infraestructuras siguen estando en el centro de la experiencia. Los tres episodios muestran así distintas maneras de explotar una misma idea: utilizar una ciudad hiperconectada tanto como fuente de vigilancia como medio para recuperar el control.