Presentación
Con Call of Duty: Modern Warfare, Infinity Ward no continúa directamente la trilogía iniciada en 2007. El estudio recupera ciertos nombres, personajes e ideas emblemáticas para construir una nueva continuidad anclada en una visión más contemporánea del conflicto. John Price regresa bajo una nueva encarnación, mientras que Kyle Garrick, Farah Karim y Alex permiten abordar la guerra desde posiciones muy diferentes.
La campaña busca menos representar grandes frentes militares que mostrar operaciones donde soldados, agentes y combatientes actúan en contacto directo con la población civil. Algunas misiones transcurren en calles, viviendas o edificios sumidos en la oscuridad, con especial atención a la identificación de las amenazas antes de abrir fuego. Las secuencias con gafas de visión nocturna ilustran especialmente bien este enfoque: progresión lenta, espacios cerrados e incertidumbre sustituyen momentáneamente al espectáculo militar tradicional.
Esta intención también alimenta el tema principal del relato. Los personajes se enfrentan regularmente a situaciones donde la distinción entre combatiente, civil, terrorista y miembro de la resistencia resulta difícil de establecer. Farah rechaza que su movimiento sea confundido con Al-Qatala a pesar de su oposición común a determinadas fuerzas, mientras que Price acepta en ocasiones métodos que otros consideran moralmente cuestionables. El juego intenta así construir una guerra en la que los objetivos pueden estar claros sin que necesariamente lo estén los medios utilizados.
El multijugador retoma a su manera esta búsqueda de un combate más físico. Las armas conceden una importancia particular al retroceso, los sonidos y las animaciones, mientras que el sistema Gunsmith permite modificar profundamente su comportamiento mediante numerosos accesorios. Personalizar un arma ya no consiste únicamente en añadir algunas bonificaciones: la longitud del cañón, la óptica, la culata o la empuñadura pueden modificar su movilidad, precisión y eficacia según la distancia.
Los modos disponibles también juegan con escalas muy diferentes. Los enfrentamientos tradicionales conservan el ritmo rápido asociado a Call of Duty, mientras que Gunfight enfrenta a dos pequeños equipos en arenas compactas donde cada movimiento adquiere una importancia inmediata. En el extremo opuesto, Ground War abre los combates a espacios mucho más amplios con más jugadores y vehículos.
Esta diversidad no convierte Modern Warfare en una simulación militar. El juego conserva la velocidad, la accesibilidad y la puesta en escena espectacular características de la saga. El verdadero cambio reside más bien en la sensación buscada: hacer que las armas, los espacios y las intervenciones resulten más tangibles para dar mayor peso a una fórmula que sigue profundamente orientada hacia la acción.
Lo esencial
- Una reinterpretación del universo Modern Warfare que inaugura en 2019 una nueva continuidad.
- Una campaña contemporánea protagonizada por John Price, Kyle Garrick, Alex y Farah Karim.
- Un relato centrado en operaciones clandestinas, terrorismo, la ocupación de Urzikistán y las ambigüedades morales del conflicto.
- Secuencias más metódicas, especialmente aquellas con visión nocturna, que contrastan con las grandes escenas de acción tradicionales.
- Un multijugador marcado por un gunplay más físico y el sistema Gunsmith de personalización avanzada de armas.
- Enfrentamientos que van desde el compacto Gunfight hasta las batallas de mayor escala de Ground War.
Conclusión
Call of Duty: Modern Warfare consigue regresar con éxito menos por reproducir la trilogía original que por recuperar aquello que había hecho tan potente su planteamiento: enfrentar una guerra inmediatamente reconocible a una amenaza cuyos métodos obligan a los personajes a cuestionar sus propios límites.
Esta ambición proporciona a la campaña algunas secuencias especialmente tensas cuando la acción se ralentiza y cada puerta, silueta o movimiento debe interpretarse antes de disparar. Sin embargo, el juego sigue siendo un blockbuster militar, y su voluntad de provocar al jugador puede simplificar en ocasiones conflictos políticos complejos para producir situaciones dramáticas más inmediatas.
El multijugador traduce de forma aún más duradera esta voluntad de renovación. El cuidado dedicado a las armas, su personalización y la variedad de formatos da a los enfrentamientos una sensación diferente de la de entregas anteriores sin abandonar la rapidez fundamental de Call of Duty.
Modern Warfare encuentra así su equilibrio entre herencia y reconstrucción. Price y ciertos códigos familiares sirven como puntos de referencia, pero Infinity Ward no intenta simplemente repetir 2007. La entrega utiliza este nombre conocido para reconstruir su universo alrededor de una guerra contemporánea más cercana, más física y deliberadamente incómoda.
A saber
- Call of Duty: Modern Warfare fue desarrollado por Infinity Ward y publicado por Activision.
- El juego se lanzó el 25 de octubre de 2019.
- Constituye una reinterpretación del universo Modern Warfare e inaugura una nueva continuidad distinta de la trilogía original.
- John Price regresa en esta nueva cronología junto a personajes como Kyle Garrick, Farah Karim y Alex.
- Urzikistán es un país ficticio creado para la historia y constituye uno de los principales escenarios de la campaña.
- La entrega establece las bases de la nueva saga continuada posteriormente por Call of Duty: Modern Warfare II y Call of Duty: Modern Warfare III.