Presentación
Just Cause sitúa a Rico Rodriguez en territorios dominados por regímenes autoritarios, pero su identidad se construye menos alrededor de la infiltración que de la libertad con la que el jugador puede recorrer y alterar estos mundos. Vehículos, acrobacias, paracaídas y, sobre todo, el gancho permiten desde el primer episodio convertir los desplazamientos en un terreno de experimentación.
Just Cause 2 da una nueva amplitud a esta fórmula con un mundo abierto mucho más vasto y un uso más central del gancho y el paracaídas. Just Cause 3 lleva aún más lejos esta lógica con la wingsuit y una destrucción más integrada en los desplazamientos y los enfrentamientos. El jugador ya no se limita a recorrer el escenario: encadena constantemente propulsión, vuelo, explosiones e improvisaciones.
Just Cause 4 amplía finalmente este arsenal con nuevas funciones del gancho y fenómenos meteorológicos extremos que se convierten por sí mismos en elementos del terreno de juego. A través de estos cuatro episodios, la serie perfecciona así una concepción muy particular del mundo abierto: un espacio pensado menos para recorrerlo tranquilamente que para manipularlo, desviarlo y transformarlo en una espectacular reacción en cadena.