Presentación
DOOM Eternal recupera el combate agresivo de su predecesor, pero se niega a limitarse a hacerlo más rápido. id Software transforma su sistema en una verdadera economía de recursos donde cada herramienta cumple una función precisa. Los Glory Kills permiten recuperar salud, el Flame Belch genera armadura y la motosierra proporciona munición. Los enemigos dejan así de ser únicamente obstáculos que eliminar: también se convierten en los recursos necesarios para seguir combatiendo.
Esta lógica modifica profundamente el ritmo. Mantenerse a distancia y utilizar constantemente la misma arma rara vez funciona durante mucho tiempo. El jugador debe desplazarse por la arena, identificar las amenazas prioritarias, cambiar de arma y decidir rápidamente qué recurso necesita. Un demonio debilitado puede convertirse en una reserva de salud, otro en una oportunidad para recuperar munición, mientras que un grupo incendiado puede proporcionar la armadura necesaria para sobrevivir durante los siguientes segundos.
Los propios enemigos refuerzan esta necesidad de adaptación. Varios poseen puntos débiles destructibles capaces de neutralizar determinados ataques. Un arma especialmente eficaz contra una criatura puede resultar menos útil contra la siguiente. El arsenal funciona por tanto menos como una progresión donde la última arma obtenida sustituye a las anteriores y más como una caja de herramientas cuyas piezas hay que aprender a utilizar.
La movilidad adquiere paralelamente una importancia considerable. Doble salto, dash, barras para impulsarse por el aire y la Super Shotgun equipada con su Meat Hook proporcionan al Slayer una libertad de movimiento que transforma las arenas en espacios tridimensionales. Sobrevivir rara vez significa mantener una posición: hay que crear constantemente una nueva trayectoria entre enemigos, plataformas y recursos.
Esta filosofía se extiende también a la exploración. Entre combates, Eternal introduce más secuencias de plataformas, paredes escalables, pasos aéreos y secretos ocultos. Estas secciones modifican el ritmo de la campaña al mismo tiempo que obligan al jugador a utilizar fuera del combate parte de la movilidad que después deberá dominar dentro de las arenas.
La dificultad procede precisamente de esta acumulación de sistemas. DOOM Eternal exige observar casi simultáneamente varias informaciones: munición restante, salud, armadura, posición de los enemigos, habilidades disponibles y próxima posibilidad de movimiento. Las primeras horas pueden dar la impresión de que el juego impone su propio método, pero esta restricción revela progresivamente una lógica extremadamente coherente. Cuando todas las mecánicas comienzan a utilizarse juntas, el combate se convierte menos en una sucesión de disparos que en una cadena continua de decisiones.
La puesta en escena acompaña esta evolución asumiendo todavía más la exageración propia de DOOM. Ciudadelas gigantescas, dimensiones infernales, tecnologías imposibles y criaturas descomunales alejan esta entrega del escenario industrial más contenido de 2016. Eternal transforma la cruzada del Slayer en una auténtica epopeya de ciencia ficción infernal sin perder la sencillez fundamental de su objetivo: avanzar y destruir todo lo que el Infierno coloque en su camino.
Lo esencial
- Un FPS extremadamente rápido basado en el movimiento constante y en el uso complementario de todo el arsenal.
- Una gestión activa de los recursos: Glory Kills para la salud, Flame Belch para la armadura y motosierra para la munición.
- Demonios con comportamientos y puntos débiles que animan a cambiar regularmente de arma y estrategia.
- Una movilidad considerablemente reforzada gracias al dash, el doble salto y varias herramientas destinadas a aprovechar la verticalidad.
- Una campaña que desarrolla ampliamente la mitología del Slayer y extiende el conflicto mucho más allá de la invasión de la Tierra.
- Un diseño de combate concebido como un sistema que dominar, donde posicionamiento, prioridades y gestión de habilidades importan tanto como la precisión.
Conclusión
DOOM Eternal parte de una fórmula ya extremadamente eficaz y decide hacerla más exigente en lugar de limitarse a volverla más espectacular. Mientras DOOM (2016) fomentaba la agresividad, su secuela organiza esa agresividad: matar de la manera adecuada, con la herramienta correcta y en el momento preciso se vuelve tan importante como disparar con precisión.
Este enfoque puede parecer más restrictivo. Las reservas de munición empujan regularmente hacia la motosierra, determinados enemigos favorecen claramente soluciones concretas y la cantidad de habilidades exige una atención constante. Quienes busquen únicamente la libertad inmediata de un shooter clásico pueden percibir esta estructura como una serie adicional de reglas que vigilar.
Pero cuando esas reglas son asimiladas, producen algo mucho más raro. Una arena llena de demonios deja progresivamente de parecer una situación caótica: el jugador empieza a distinguir recursos, trayectorias, prioridades y oportunidades. Una acción prepara la siguiente y cada decisión permite mantener el movimiento.
Es ahí donde DOOM Eternal encuentra realmente su identidad. El Slayer parece invencible no porque el juego elimine el peligro, sino porque proporciona al jugador las herramientas necesarias para transformar una situación imposible en un sistema perfectamente dominado. La violencia se convierte casi en una gramática: aprender a hablarla con fluidez constituye el verdadero objetivo.
A saber
- DOOM Eternal fue desarrollado por id Software y publicado por Bethesda Softworks.
- El juego se lanzó el 20 de marzo de 2020.
- Constituye la secuela directa de DOOM, lanzado en 2016.
- La entrega utiliza idTech 7, motor desarrollado por id Software.
- La banda sonora original fue compuesta principalmente por Mick Gordon.
- BATTLEMODE propone un enfrentamiento asimétrico en el que un jugador controla al DOOM Slayer frente a dos jugadores que controlan demonios.