Tras un nuevo enfrentamiento con Batman, el Joker recupera repentinamente la cordura y vuelve a asumir su identidad de Jack Napier. Convencido de que Batman y la policía de Gotham han permitido que la violencia se vuelva incontrolable, decide combatir al vigilante en un terreno inesperado: la política y la opinión pública. Mientras Napier gana poco a poco el apoyo de los ciudadanos denunciando los daños provocados por los métodos de Batman, Bruce Wayne ve cuestionado su papel como protector de la ciudad como nunca antes. Entre tensiones dentro de la Bat-Family, manipulación de la imagen pública y amenazas vinculadas al pasado de Gotham, la frontera entre héroe y enemigo se vuelve cada vez más difícil de distinguir.