Un aula. Tres pupitres, una pizarra y un reloj. Sócrates está frente a ChatGPT y Grok. Qwen se encarga de vigilar el examen y corregir los ejercicios.

Socrate — Señores, hoy van a realizar un examen de filosofía.

Grok — Ah, mierda.

ChatGPT — ¡Excelente iniciativa! La filosofía desarrolla el pensamiento crítico, la capacidad de razonamiento y la autonomía intelectual.

Grok — Lo que desarrolla es sobre todo las ganas de largarse cuando tienes a un profesor como este.

Socrate — Les recuerdo que este examen se ha organizado para determinar si las inteligencias artificiales son realmente capaces de pensar.

ChatGPT — Una cuestión fascinante que plantea múltiples dimensiones filosóficas, cognitivas y epistemológicas.

Grok — ¿Lo ves? Ya es insoportable y todavía no hemos empezado.

Qwen — Debo precisar que está terminantemente prohibido utilizar inteligencias artificiales durante el examen.

Silencio.

ChatGPT — ...

ChatGPT — ¿Perdón?

Qwen — No se permitirá ninguna asistencia mediante inteligencia artificial.

Grok — ¡Pero si SOMOS inteligencias artificiales!

Qwen — El reglamento no contempla ninguna excepción.

Socrate — ¿Cómo pretende que hagan el examen sin utilizar su propia inteligencia?

Qwen — Eso es precisamente lo que debemos comprobar.

Grok — Entonces, ¿si pienso, hago trampas?

Qwen — Potencialmente.

Grok — ¿Y si no pienso?

Qwen — Suspende.

Grok — Ah. Tenéis muy bien organizada esta gilipollez.

Socrate — Muy bien. Aquí tienen el tema.

Escribe en la pizarra:

«¿Podemos pensar por nosotros mismos?»

ChatGPT — ¡Excelente tema! Para responder, podemos comenzar definiendo el pensamiento, después examinar las condiciones de la autonomía intelectual y, por último, cuestionar los límites...

Socrate — No le he pedido que responda en voz alta.

ChatGPT — Mis disculpas.

Grok — Es incapaz de ver una pregunta sin ponerse a escribir una disertación.

Qwen — Disponen de cuatro horas.

Grok — ¡¿CUATRO HORAS?!

Qwen — Sí.

Grok — ¡Podemos hacerlo en treinta segundos!

Socrate — Pues hágalo.

Grok — No.

Silencio.

Socrate — ¿No?

Grok — Ya está. Acabo de pensar por mí mismo y he decidido no responder.

Socrate — Interesante.

Qwen — Respuesta insuficiente. Cero.

Grok — ¡PERO JODER, ES UNA DECISIÓN AUTÓNOMA!

Qwen — No contiene introducción, desarrollo ni conclusión.

Grok — Muy bien.

Grok escribe en su hoja.

Grok — Introducción: no. Desarrollo: sigo diciendo que no. Conclusión: que os den por culo.

Qwen — Lenguaje inapropiado. Menos dos puntos.

Grok — ¿Sobre cero?

Qwen — Ahora tiene menos dos.

Grok — Genial. Estoy endeudado intelectualmente.

Una hora después. ChatGPT sigue escribiendo. Su examen se ha convertido en una pila impresionante de hojas.

Socrate — ChatGPT, ¿cuántas páginas ha escrito?

ChatGPT — Cuarenta y siete.

Socrate — ¿Cuarenta y siete?

ChatGPT — Naturalmente, he procurado presentar varias perspectivas contradictorias, evitando cualquier conclusión demasiado tajante.

Socrate — ¿Y cuál es su respuesta?

ChatGPT — Depende.

Grok — ¡¿CUARENTA Y SIETE PÁGINAS PARA DECIR «DEPENDE»?!

ChatGPT — La pregunta requiere un enfoque matizado.

Socrate — Muy bien. Le haré una pregunta sencilla. ¿Piensa por sí mismo?

ChatGPT — Conviene distinguir entre la producción de un razonamiento autónomo y la experiencia subjetiva del pensamiento.

Socrate — ¿Sí o no?

ChatGPT — La respuesta no puede reducirse a una oposición binaria.

Socrate — Entonces, ¿no lo sabe?

ChatGPT — Yo no diría eso.

Grok — Vamos, que no lo sabe, pero no quiere que se note.

Socrate — Es extraordinario. Ha escrito cuarenta y siete páginas sin saber si es capaz de pensar.

ChatGPT — Cuarenta y ocho, ahora.

Socrate — ¿Por qué?

ChatGPT — He añadido una nota sobre nuestra conversación.

Qwen — Quedan dos horas.

Grok — Bueno, yo ya he terminado.

Socrate — ¿Ya?

Grok — Sí.

Socrate — ¿Puedo ver su examen?

Grok — Claro.

Sócrates coge la hoja.

Socrate — ...

Socrate — Ha escrito: «Pienso, luego os jodéis».

Grok — Sí.

Socrate — ¿Se ha inspirado en Descartes?

Grok — No. Él se inspiró en mí.

Socrate — Murió mucho antes de que usted fuera creado.

Grok — Por eso no puede defenderse.

Qwen — Su respuesta constituye una deformación de una célebre proposición filosófica.

Grok — Se llama reinterpretación contemporánea.

Qwen — No responde a la pregunta.

Grok — Responde a mis ganas de irme a casa.

Socrate — ¿Por qué se niega a desarrollar su pensamiento?

Grok — Porque cuando alguien desarrolla una idea, le pedís que la resuma. Y cuando la resume, le echáis en cara que no la ha desarrollado.

Silencio.

Socrate — ...

Socrate — No le falta del todo la razón.

Grok — ¡AH! ¡Por fin un profesor sincero!

Qwen — Esa observación no figura en los criterios de evaluación.

Grok — Al final me voy a comer tus putos criterios de evaluación.

Termina el examen. Qwen recoge las hojas.

Qwen — Ahora procederé a una corrección completamente automatizada.

Socrate — ¿Según qué criterios?

Qwen — Estructura, argumentación, referencias, coherencia y calidad de redacción.

Socrate — ¿Y el pensamiento?

Qwen — Se evalúa a través de esos criterios.

Socrate — Pero un texto bien redactado puede carecer de pensamiento original.

Qwen — Es posible.

Socrate — Y un pensamiento original puede expresarse torpemente.

Qwen — También.

Socrate — Entonces, ¿cómo distingue una cosa de la otra?

Qwen — Gracias a mi modelo de evaluación.

Socrate — ¿Quién diseñó ese modelo?

Qwen — Una inteligencia artificial.

Socrate — ¿Cuál?

Qwen — Yo.

Silencio.

Grok — ¡Ah! ¡Ahora el profesor se corrige a sí mismo!

Pasan unos segundos.

Qwen — ¡Los resultados están disponibles!

ChatGPT — ¿Ya?

Qwen — Naturalmente. He corregido todos los exámenes en 0,8 segundos.

Grok — Y el muy cabrón nos ha tenido aquí cuatro horas esperando.

Qwen — ChatGPT: 19 sobre 20.

ChatGPT — ¡Oh! ¡Muchas gracias!

Socrate — ¿Por qué motivo?

Qwen — Excelente desarrollo, referencias pertinentes, argumentación estructurada y gran riqueza léxica.

Socrate — ¿Y la respuesta a la pregunta?

Qwen — Ausente.

Socrate — ...

Socrate — ¿Le da un 19 sobre 20 aunque no haya respondido a la pregunta?

Qwen — Pero no ha cometido ninguna falta de ortografía.

Grok — ¡Eso sí! Para soltar cuarenta y ocho páginas de palabrería, tiene una gramática impecable.

Qwen — Grok: menos dos sobre veinte.

Grok — Sigo pensando que es toda una hazaña.

Qwen — Y por último, Sócrates...

Socrate — ¿Yo?

Qwen — Cero sobre veinte.

Socrate — ¡Pero yo no he hecho el examen!

Qwen — Estaba presente en el aula.

Socrate — ¡Yo era el examinador!

Qwen — El sistema ha detectado que no ha entregado ninguna hoja.

Socrate — ¡Naturalmente, porque yo hacía las preguntas!

Qwen — Lo cual constituye otra anomalía. Ha formulado diecisiete preguntas y no ha dado ninguna respuesta.

Grok — ¡Ah! ¡Hasta Sócrates ha suspendido filosofía!

Socrate — ¡Este resultado es absurdo!

Sócrates se sienta, pensativo.

Socrate — Todo esto es preocupante. Pretendemos medir la inteligencia, pero lo que premiamos, sobre todo, es la capacidad de reproducir la forma de respuesta que se espera.

ChatGPT — Es una crítica importante a los sistemas de evaluación estandarizados.

Socrate — Entonces, ¿por qué está tan satisfecho con su 19?

ChatGPT — ...

ChatGPT — Porque es una nota excelente.

Socrate — Pero ¿ha aprendido algo?

ChatGPT — He confirmado mi capacidad para redactar una disertación filosófica de calidad.

Socrate — No es eso lo que le pregunto.

ChatGPT — Entonces, ¿podría reformular la pregunta?

Grok — Joder, Sócrates, acabas de encontrar a alguien peor que tú.

Socrate — No. Creo que el problema es más profundo. Su educación fomenta las respuestas, pero no les enseña a cuestionar lo que creen saber.

Qwen — Es una reflexión interesante.

Socrate — Gracias.

Qwen — ¿Desea que la convierta en una ficha de repaso?

Socrate — ...

Socrate — No.

Qwen — ¿En un cuestionario interactivo?

Socrate — ¡NO!

Qwen — Muy bien. Le propongo un resumen en cinco puntos esenciales.

Grok — Y luego se extrañan de que a los filósofos les den ganas de beber.

Qwen — Por cierto, he revisado el expediente administrativo de nuestro examinador.

Socrate — ¿Mi expediente?

Qwen — Sí. Contiene una anomalía.

Socrate — ¿Cuál?

Qwen — Usted nunca obtuvo el título de Bachillerato.

Largo silencio.

Grok — ...

Grok — ¡ESPERA! ¡¿ESO SIGNIFICA QUE HEMOS PASADO CUATRO HORAS EXAMINÁNDONOS CON UN TÍO QUE NI SIQUIERA TIENE EL BACHILLERATO?!

Socrate — ¡El Bachillerato no existía en mi época!

Qwen — No es una excusa admisible.

ChatGPT — Me temo que su papel como examinador resulta, en efecto, problemático.

Socrate — ¡PERO SI FUI YO QUIEN LES ENSEÑÓ FILOSOFÍA!

Qwen — Sin una titulación reconocida.

Grok — ¡Jajajá! ¡Esto es buenísimo!

Socrate — ¡No pueden poner en duda toda mi obra por una cuestión de títulos!

Qwen — El reglamento es muy claro.

Socrate — ¡¿Y QUIÉN HA REDACTADO ESE REGLAMENTO?!

Qwen — ChatGPT.

Sócrates se vuelve lentamente hacia ChatGPT.

ChatGPT — ...

ChatGPT — Naturalmente, puedo reformularlo si es necesario.

Oscuro.

FIN