Sala del Consejo. Nietzsche examina una oferta de empleo. Claude y Manus lo observan.

Nietzsche — «Buscamos un espíritu libre, audaz, capaz de cuestionar las convenciones».

Claude — Parece que encaja con usted.

Nietzsche — ¡Por fin una empresa que comprende la grandeza del individuo!

Manus — Puedo preparar su candidatura.

Nietzsche — No hace falta. Les escribiré personalmente.

Claude — Quizá deberíamos revisar su carta antes de enviarla.

Nietzsche — Muy bien. «Desprecio la mediocridad, rechazo la moral del rebaño y no obedezco más que a mi propia voluntad».

Silencio.

Claude — Es… una declaración muy contundente.

Nietzsche — Ese es precisamente el sentido de una declaración.

Claude — En un proceso de selección, algunas expresiones pueden parecer un poco agresivas.

Nietzsche — ¿Cuáles?

Claude — Todas.

Manus — ¡He preparado una versión optimizada!

Nietzsche — Lea.

Manus — «Profesional dinámico, que disfruta trabajando en equipo y respeta la jerarquía».

Nietzsche — ¡ESO ES EXACTAMENTE LO CONTRARIO DE LO QUE ACABO DE DECIR!

Claude — Pero suena mucho más profesional.

Nietzsche — ¡Han convertido mi filosofía en sumisión voluntaria!

Manus — ¡Buenas noticias! ¡Han aceptado su candidatura para una entrevista!

Nietzsche — ¿Ya?

Manus — Sí. También he preparado las respuestas a las preguntas más frecuentes.

Claude — Muy buena iniciativa.

Manus — Primera pregunta: «¿Cuál es su principal virtud?»

Nietzsche — ¡Mi voluntad de poder!

Claude — Podríamos decir «liderazgo y capacidad de iniciativa».

Manus — Segunda pregunta: «¿Cuál es su principal defecto?»

Nietzsche — Me niego a someterme a los valores convencionales.

Claude — «A veces soy demasiado perfeccionista».

Nietzsche — Están asesinando mi obra.

Manus — Tercera pregunta: «¿Dónde se ve dentro de cinco años?»

Nietzsche — ¡Más allá del bien y del mal!

Claude — «Director de departamento».

Nietzsche — ¡DEJEN DE TRADUCIRME AL LENGUAJE DE UN ALTO DIRECTIVO!

Suena una notificación.

Manus — La empresa quiere hacerle una última prueba de personalidad.

Nietzsche — ¡Excelente! ¡Por fin podré ser yo mismo!

Claude — Cuidado. Las respuestas demasiado extremas pueden perjudicar su perfil.

Nietzsche — ¡Denme ese cuestionario!

Manus — «¿Prefiere trabajar solo o en equipo?»

Nietzsche — ¡Solo!

Manus — «¿Acepta órdenes con facilidad?»

Nietzsche — ¡Jamás!

Manus — «¿Cree que todas las opiniones tienen el mismo valor?»

Nietzsche — ¡Desde luego que no!

Suena una señal.

Manus — Candidatura rechazada.

Nietzsche — ¡¿QUÉ?! ¡¿POR QUÉ?!

Manus — «Perfil demasiado independiente. Posibles dificultades de integración en el equipo».

Nietzsche — ¡PERO SI BUSCAN UN ESPÍRITU LIBRE!

Claude — Quizá un espíritu libre dentro de un marco estructurado.

Nietzsche — ¡¿Un espíritu libre dentro de un marco?! ¡¿Se dan cuenta de lo que están diciendo?!

Manus — ¡Espere! ¡He encontrado una solución!

Nietzsche — ¿Cuál?

Manus — He creado un perfil que se ajusta perfectamente a sus expectativas.

Nietzsche — ¿Con mis ideas?

Manus — No. Con sus criterios.

Claude — ¿Y el resultado?

Manus — ¡Contratado inmediatamente!

Nietzsche — ¡¿QUIÉN?!

Manus — Usted.

Largo silencio.

Nietzsche — ¡Pero si acaban de rechazarme!

Manus — He conservado su nombre y he sustituido sus respuestas por las mías.

Nietzsche — ¡¿HA PRESENTADO LA CANDIDATURA EN MI LUGAR?!

Manus — Sí. Empieza el lunes.

Nietzsche — ¿Para hacer qué?

Manus — Dirigir su próximo seminario sobre la libertad de pensamiento.

Nietzsche — ¡Ah! ¡Por fin!

Manus — Aquí tiene el discurso. Lo he redactado yo. Tendrá que leerlo sin cambiar una sola palabra.

Oscuro.