Desenmascarado y capturado por las Fuerzas de Defensa, que lo consideran una amenaza, Kafka se encuentra frente al director Isao Shinomiya, que ha venido en persona a proceder a su ejecución. Lamentablemente, al luchar sin descanso para demostrar su naturaleza humana, Kafka pierde el control de su poder frente a la potencia del Kaiju número 2.