Kurasame y Glenn temían venir en ayuda del reino de Concordia, que consideraban responsable de todos sus males, excepto que los habitantes están lejos de ser los monstruos que los dos aspirantes habían imaginado... ¡Y cuando por fin el enemigo se manifiesta, es bajo los rasgos de guerreros de Rubrum! Debemos ir a la evidencia: Akademea no está a salvo de una traición. Una idea que Kurasame tiene dificultades para aceptar, especialmente porque desde su encuentro con Aoi, es más bien el amor lo que está en el centro de sus preocupaciones. ¡Lo quiera o no, conspiraciones se tramentan en la sombra... Pero cuando cada uno es sospechoso, en quién confiar?