El tono de Gorgias es particularmente violento, y no sólo en lo que respecta a la retórica. El diálogo formula una de las críticas más radicales que se han dirigido a la democracia ateniense, sus valores dominantes y su política de prestigio. De hecho, Sócrates ataca todos los aspectos de esta política, desde los más concretos hasta los más ideológicos. Pero la mayor parte de las críticas apuntan a la condición que da a la democracia ateniense sus principales características. Ahora bien, esta condición es la misma que aseguró la influencia de la retórica. Se trata de la multitud como sujeto dominante de la escena política. El gobierno de la libertad es un gobierno de la multitud, es decir de la ilusión, de la simulación y de la seducción. Por tanto, la crítica de la retórica conduce directamente a la crítica de la democracia.