En una realidad alternativa, la nave que transporta a Superman no cae en Estados Unidos, sino en la Unión Soviética. Criado bajo la influencia del régimen comunista, se convierte poco a poco en el máximo símbolo del poder soviético y pone sus extraordinarias capacidades al servicio de un proyecto político que pretende llevar paz y seguridad al mundo. Frente a él, Lex Luthor se convierte en una de las principales figuras de la resistencia estadounidense, mientras Batman y Wonder Woman también ocupan papeles muy diferentes dentro de este nuevo equilibrio mundial. A medida que Superman intenta imponer su visión de un mundo mejor, la frontera entre protección, autoridad y control se vuelve cada vez más difícil de distinguir.