Años después de la muerte de Jason Todd, el segundo Robin, Batman presencia la llegada a Gotham de un nuevo justiciero que utiliza el nombre de Red Hood, una antigua identidad relacionada en el pasado con el Joker. Brutal y decidido, este misterioso adversario pretende hacerse con el control del mundo criminal imponiendo sus propias reglas y recurriendo a métodos que Batman se niega categóricamente a aceptar. Mientras Black Mask intenta conservar su imperio y el Joker vuelve a quedar en el centro del conflicto, Bruce investiga la identidad de Red Hood. El caso reabre uno de sus traumas más profundos y lo obliga a enfrentarse a sus convicciones sobre la justicia, la venganza y los límites que siempre se ha impuesto.