Los barcos saxones llegan a la isla y dejan tras de sí visiones funestas de Bretones asesinados y de aldeas que perecen por el fuego. Monseñor Germain, antiguo guerrero hoy en las órdenes y Pedro, su novicio, son testigos de la escena. Sin embargo, no dan ayuda a los desafortunados. Después de todo, ¿Dios dejaría sufrir a verdaderos creyentes?