Después de una sangrienta batalla que dejó pocos sobrevivientes en la 22a caballería, el sargento Chesterfield perdió totalmente la conciencia. Sordo, mudo, la mirada vacía, sentado sin moverse en una silla de ruedas, no parece más vivo que una calabaza. Hasta tal punto que el alto mando piensa en deshacerse de ella. Pero ¿qué podría hacer en tal estado? El cabo Blutch, camarada leal, toma su defensa frente al estado mayor y obtiene tarjeta blanca para tratar de devolver a la vida a su superior. Tiene treinta días, ni uno más, para intentar desesperadamente y por todos los medios de hacer reaccionar al sargento.