Esta nueva colección de veintisiete poemas inéditos en su mayor parte marca un momento importante en la vida del autor y en su obra.


"Yo quería ser moralista," dijo en su prefacio. ¿Cuántas veces he tenido que repetirme, con esta terquedad absurda del luchador disciplinado: 'Lo que es malo te hace sufrir o hace sufrir a los demás, pero lo que es bueno es justo y armonioso y sabio, en todos los sentidos; lo sabes, no engaña.' Porque arruinar con el bien resulta cada vez más posible que conservar su mal. ¿Cuántas veces he cambiado el orden de estos poemas, puesto al bien lo malo, y viceversa? ¿El día seguía la noche o la noche el día? Estoy de humor cambiante, pero ni el amanecer para mí, ni el anochecer, nunca tropezan. Se transforman. El mal debe ser puesto en el bien. Y por todos los medios, por no perderlo todo. Contra toda moral resignada, disiparemos el dolor y el error. Puesto que hemos tenido confianza."