Una galera, una bolsa, una burbuja: todos los ingredientes se unen para una comedia que, casi 400 años después, nsn no tomó una arruga. Más allá de la cómica farsa que conocemos tan bien se esconden los mecánicos de un género hoy desconocido, la pequeña comedia, que nos permite discernir el lugar que las Fourberies pudieron tomar en las tablas parisinas del tiempo de Molière. En el otro extremo del friso cronológico, es aún la modernidad de la pieza que nos golpea, con su intriga exagerada, que revela sus propios hilos y pone en primer plano su metateatralidad. Restablecer la puntuación de la edición original y ofrecer un prisma de lectura nuevo, el de la pequeña comedia, ofrece la oportunidad de mirarlo fresco a este clásico y redescubrirlo en toda su riqueza, complejidad y humor.