Eckhart Tolle nos enseña que es posible vivir sin sufrimiento, sin ansiedad y sin neurosis. Pero para alcanzar este estado de despertar tenemos que llegar a comprender que nosotros mismos somos los creadores de nuestro propio sufrimiento. Que nuestra mente, y no los demás y nuestro mundo circundante, es el origen de nuestros problemas. Es nuestra mente, con su flujo casi continuo de pensamientos, la que se preocupa por el pasado y se preocupa por lo futuro que hay que aprender a dominar. Para emprender este viaje hacia el poder del presente, tenemos que dejar atrás nuestro espíritu analítico y el falso yo que ha creado, es decir, el ego. Desde el comienzo del primer capítulo, nos elevamos rápidamente hacia alturas donde podremos respirar un aire más ligero y espiritual. Aunque el viaje en el que Eckhart Tolle nos lleva presenta desafíos, el lenguaje que emplea es sencillo y el formato de pregunta y respuesta que él ha elegido constituye una guía tranquilizadora. Las palabras son solamente paneles indicadores. Si logramos estar totalmente en este momento y dar cada paso en el presente, si también logramos comprender realmente las realidades que son nuestro cuerpo energético, el soltar-toma, el perdón y el no-manifiesto, sabremos abrirnos al poder transformador del presente. El ser es la vida eterna y omnipresente. Hay más allá de todas las formas sujetas al ciclo de la vida y de la muerte. El ser es accesible ahora como su verdadera naturaleza. Pero no intente comprenderlo con su mente. Sólo puede comprenderlo cuando su mente se ha tu y está plenamente e intensamente presente. Recuperar la conciencia del astro y mantenerse en este estado de realización, es la iluminación.