La última obra publicada por Descartes, el Tratado sobre las pasiones del alma (1649), es fruto de toda su filosofía. Este tratado, que se basa en un resumen de la biología cartesiana, avanza hacia una medicina concreta para las enfermedades psicofisiológicas y se convierte en una apología de la generosidad. A las observaciones científicas, Descartes no desdeña añadir notaciones psicológicas cuya delicadeza evoca a veces aquellas máximas que florecieron en los salones del siglo XVII. Así, la amplitud de las conclusiones científicas, morales y metafísicas, fuentes de estudio siempre renovadas para los especialistas, está además teñida de una riqueza vivida que hace de este Tratado, escrito para una princesa y ofrecido a una reina, el modelo de obras accesible al gran público.