Rick, Michonne y Glenn siguen siendo retenidos cautivos por el Gobernador, líder carismático de la pequeña comunidad de Woodbury. Cada hora que pasa los aleja un poco más de la certeza de volver a ver a sus seres queridos, que permanecen detrás de las rejas de la penitenciaría. Mutilizados y aterrorizados, los prisioneros descubren la personalidad desequilibrada de su torturador.