La máscara cae en manos de un artista desocupado y deprimido, discapacitado como consecuencia de un accidente que también costó la vida a su esposa y dejó traumatizada a su pequeña hija. Mientras tanto, el responsable de este drama se ha librado sin el menor daño y ha podido, gracias sobre todo al uso de la corrupción, evitar toda responsabilidad y llevar una carrera floreciente. ¿Los poderes sin límites de la Máscara podrán aportar un poco de orden y de justicia? ¡Por supuesto que no!