Mientras Gotham la cree muerta, Selina Kyle aprovecha su desaparición para replantearse su vida como ladrona y el lugar que realmente quiere ocupar en la ciudad. Cuando vuelve a asumir la identidad de Catwoman, se instala en el East End, un barrio pobre y violento que decide proteger poco a poco. Con la ayuda de Holly Robinson y del detective Slam Bradley, Selina investiga asesinatos, se enfrenta a traficantes y criminales y se convierte en una especie de protectora de quienes Gotham ha abandonado. Entre robos, justicia callejera y conflictos personales, intenta conciliar su naturaleza de ladrona con un deseo cada vez mayor de ayudar a aquellos que la ciudad ha olvidado.