Siempre corriendo por el Cuarteto Mortis, a cargo de un califón tan insoportable como Abdalah en Tintin, Valérian y Laureline llegan a Shimballil, que está en el cyberkinomax lo que Hollywood está en el cine. El álbum rasguña gentilmente el mundo del séptimo arte, sus productores y sus guionistas. Por cierto, un tal Pierre Christin se esconde en este álbum, ¿sabe reconocerlo?