Convencida de la muerte de su esposo y deseosa de regresar a su Northland natal, Aaricia intenta en vano escapar del palacio que la retiene prisionera. Su obstinación en escapar le vale pronto ser obligada a trabajar con sus hijos en las minas de plata. Sus condiciones de detención se anuncian tanto más penosas cuanto que serán sometidos a las órdenes de una guardiana que conocen bien: la cruel Kriss de Valnor !