Nävis tiene un hijo, Yanno, criado por su peor enemigo, el cónsul Atsukau. Todavía bajo el choque de la noticia, debe hacer frente a un peligro sin precedentes: presa de una poderosa fuerza psíquica, toda la población de Sillage se sumerge en catalepsia. Insensible a los poderes mentales, Nävis y su hijo son los dos únicos que pueden salvar el convoy de un desvío fatal hacia un agujero negro.