Por una noche de invierno, sentado en tablas de madera vibrantes fuera de una casa, un niño pequeño se sumerge en la lectura de un libro de mitología griega. Se llama Peter. Estamos en Londres en 1887. Hace un frío glacial. De repente, un trazo de luz amarilla termina su carrera bajo su capucha. Peter cree haber capturado una estrella fugaz. De hecho, se trata de una pequeña criatura viviente. Una hada... Fabulosa, ardiente y terriblemente susceptible. Y cuando este hada lanza un puñado de polvo a los ojos del niño, éste comienza a volar por el aire, por encima de los techos londinenses cubiertos de nieve... El lector lo habrá comprendido: este niño no es otro que un pequeño Peter Pan, figura legendaria del imaginario occidental, aparecido en la novela de James Matthew Barrie y adaptada muy libremente en dibujo animado por Walt Disney.