Asinya se ha reencarnado y Adrael no puede decidir abandonarlo a su suerte. El niño, que aún no es consciente de su inmenso poder, está en gran peligro... Un poderoso clan orc quiere utilizarlo para controlar el río-mundo y restablecer su dominio en Oscitan. Pero todos los maestros inquisidores que han sobrevivido ya están en misión. Adrael pide entonces al elfo Alwënn que convenza a su antiguo compañero, Zakariel, de que vuelva al servicio para ayudar a su hija.