Isabellae se prepara para librar batalla junto a sus padres celtas. Frente a ellos no aparecen los normandos, sino monstruos por cientos, directamente salidos de tierra: los dioses Formoires, estos primeros habitantes de la isla de Esmeralda, que sembraron el terror en ella durante siglos antes de ser expulsados de donde venían. Los celtas van a tener que elegir: esclavos de los normandos, vasallos de los dioses o... hombres libres.