Los últimos barcos de la flota australiana se dirigen a su destino: Silice. En las bodegas de New-Sydney Taenna y Colebee, sólo han conocido la miseria y el desenfreno. Para ellos, el rumor de su próxima llegada a un planeta habitable es una esperanza insensata.Pero bajo la superficie de este mundo devastado se esconde una herida ardiente lista para reabrirse al mínimo aliento...