Proteger sus fronteras y sellar nuevas alianzas, ocuparse de los celos de los favoritos, calmar a los ardientes de extremistas de un culto que uno mismo ha iniciado, domar demonios familiares, levantar nuevos ejércitos cada vez más poderosos, lanzar los planes de una fortaleza de leyenda, y además tener que formar y educar a un niño-dios tan inocente como espantosamente todopoderoso... ¡Una semana ordinaria en la vida del emperador absoluto Wismerhill!