Wismerhill ganó la batalla contra los ofidianos, ¡pero a qué precio! Su enorme cuerpo inanimado se encuentra en las cenizas de sus enemigos, y nadie sabe cómo traerlo de vuelta a la vida. Y, siempre en la sombra, sus adversarios merodean, conspiran, y, en el infierno mismo, el nuevo señor infernal persigue incansablemente a los sobrevivientes de la antigua tierra...