Las tripulaciones de Aslak y Markvard sólo tienen una obsesión: salir de este país tan extraño como maldito. Para ello, tendrán que encontrar a Osfrid, si sigue vivo. Pero nada va como ellos quieren. El frío, terrible, pero sobre todo la gigante Hel y sus columnas de muertos-vivientes, así como una verdadera colonia de Frowins no van a dejar que se vayan tan fácilmente.